La verdad es que fui un poco a ciegas al concierto de Yann Tiersen en Bilbao del pasado jueves 18 de mayo. No había escuchado su último disco, y lo peor de todo, no había leído las crónicas de sus últimos conciertos. Para la próxima vez ya sé, no vaya a ser que quiera ir a un concierto de los payasos de la tele y salgan al escenario tocando death metal.
Si algo ha caracterizado a Tiersen en su carrera son las melodías delicadas y naif, el minimalismo melódico y unas personales canciones de corte más pop que servían de contrapunto a los temas instrumentales. Sin embargo, parece que Tiersen ha hecho borrón y cuenta nueva en esta gira y se decanta por el noise, al más puro estilo de bandas como Sonic Youth, tal y como señalaba Javi en uno de los comentarios de este blog.

Inocentemente, al principio del concierto, pensé que el ruidismo iba a ser algo accesorio, para crear un ambiente diferente con sus composiciones, pero no. El ruidismo ambiental se convirtió en noise rock y lo accesorio en fundamental. Repasó temas de su amplia discografía, pero ya no las reconocía ni el padre que los parío.
El público en un principio se le vio un poco desorientado pero poco a poco se dejó querer hasta entregarse por completo, para mi sorpresa. ¿La gente traga con lo que le echen? Porque a mí personalmente no me parece ni medio normal que vayas a ver a Yann Tiersen, te tragues un concierto de Sonic Youth y salgas diciendo que "muy guapo". Definitivamente el raro debo serlo yo.
No tengo ni idea de los motivos de este cambio radical, de 180º. No sé si es deriva creativa, una sorprendente evolución en busca de nuevas sonoridades o que simplemente se ha subido al carro de los sonidos que son carnaza en los festivales veraniegos, pero el cambio ha sido brutal. Tampoco sé si a partir de ahora seguirá por estos derroteros, es solo pasajero o si simplemente está vacilando al personal en los conciertos. Muchas preguntas que se resumen en una: ¿Quo vadis Yann Tiersen?